Documento
político del Comité Provincial de la Juventud Radical de Córdoba en relación
a las estrategias de alianzas nacionales.
En
algunos días más, la Convención Nacional del partido se reunirá para
analizar las estrategias a llevar adelante en esta intrincada situación política
que vive.Esto
sucede mientras el Presidente de la Nación, Nestor Kirchner, ha convocado a
la dirigencia de las distintas fuerzas políticas del país a una
“concertación, es decir a la integración de un espacio político electoral
más amplio que el del partido de gobierno. Mientras tanto, otros sectores del
radicalismo se oponen a ambos marcos de alianzas y plantean otras
alternativas.
Ante
esta realidad, es un deber de la Juventud Radical de Córdoba sumarse al
debate expresando su posición en forma clara y contundente, pero con la
responsabilidad que implica contener todas las expresiones de la militancia.
No
se puede confundir
la estructura partidaria con el Radicalismo. El Radicalismo es una forma de
vida, una elección, un camino de principios y valores, que se vive desde
cualquier lugar y no necesariamente desempeñando funciones en la conducción
orgánica partidaria o en el gobierno del Estado. El Radicalismo es un
proyecto de Nación, una propuesta de sociedad con justicia, con dignidad, con
igualdad de oportunidades, con libertad. El partido
es la organización del Radicalismo, el instrumento que tenemos los radicales
para cambiar la sociedad, para llegar al Estado ytransformar la realidad.
El
Partido y el Radicalismo tienen reglas a cumplir. El partido tiene una Carta
Orgánica Partidaria y el radicalismo tiene una doctrina.
Solo basta con recorrer algún documento histórico para reconocer el camino
de valores y principios que nos dejaron como legado y espejo nuestros próceres.
El radicalismo es la firme convicción de que el ejercicio de la política no
entra en conflicto con los valores éticos, sino que por el contrario, las
acciones éticas conducen a resultados eficaces para el bien común.
Nuestro
deber es ser radicales por conducta y no por herencia. Debemos defender los
principios del radicalismo sin claudicar ante la adversidad, no honramos a
nuestros próceres simplemente triunfando electoralmente o exaltando nuestros
símbolos, sino actuando conforme a los valores y principios que ellos nos
legaron. No podemos resignarnos a creer que somos los mejores en nombre de
nuestros próceres, sin hacer nada para cambiar la realidad; tenemos que
decidirnos a ejercer nuestra función como generación y actuar en
consecuencia. Somos los que circunstancialmente ocupamos un lugar en este
centenario partido y venimos a tratar de allanarle el camino a nuestro pueblo,
para que logremos entre todos el tan ansiado fin noble, de vivir con dignidad.
Nuestra
responsabilidad es opinar siendo fiel a nuestras convicciones, con la
consecuente representatividad orgánica que nos exige el rol de jóvenes de la
UCR, sin traicionar las premisas de nuestra doctrina partidaria. Estas han
sido nuestras consideraciones al momento de sentar posición.
Creemos
firmemente que en política no se hace lo que se puede, no se hace lo que se
quiere, se hace lo que se debe.
Los
jóvenes radicales no vamos a privilegiar los resultados electorales del 2007
ni del 2011. Nuestra preocupación no es cortoplacista ni resultadista.
Nuestro deber es construir y consolidar un partido político para los próximos
20 años, ese es nuestro objetivo fundamental. Necesitamos preservar el
instrumento que Alem creó para la causa del radicalismo, necesitamos
preservar el Partido para el futuro. Esto se debe dar sin claudicar en un solo
punto de la doctrina radical, diseñar una estrategia que marque el rumbo a
seguir y comprometerse a llevarla a cabo.
La
reconstrucción del partido no pasa por obtener mejores resultados
electorales, sino por retornar a nuestros principios, renovar el vínculo con
la gente, recuperar nuestra credibilidad. Esta gesta que debemos iniciar
requiere de tres herramientas. En primer lugar el legado histórico y
doctrinario del radicalismo, sus valores, los próceres del partido y el
ejemplo de sus gestiones. En segundo lugar, debemos aprender de nuestra
historia reciente, los logros y fracasos electorales, el acompañamiento y el
rechazo de la sociedad a nuestras propuestas, las realizaciones y los errores
de nuestras gestiones públicas. En tercer lugar, debemos elaborar una
estrategia a partir de los espacios de gestión publica con los que se cuenta
en el territorio nacional y provincial, conducidos por hombres y mujeres de la
UCR.
Aceptando
estas premisas, el Radicalismo debe discutir en su seno, y desde allí,
divulgar nuestro pensamiento a la sociedad toda. Debemos afirmar nuestro rol
opositor, que es denunciar lo que se hace mal en el gobierno, pero también
fijar postura con respecto a temas de la actualidad y proponer lo que se debe
hacer para cambiar la realidad cotidiana. Nuestros conciudadanos deben saber
que pueden contar con un partido político capaz de gobernar y de crear las
condiciones de vida para el bien común y el bienestar general.
Los
jóvenes radicales no somos espectadores de este proceso, sino que por el
contrario, estamos resueltos a participar de la creación de la estrategia política,
a ponerla en marcha y protagonizar su ejecución. Vamos a intervenir en el
debate para que las bases programáticas de la propuesta no sean otras que las
de allanarle a nuestro pueblo el camino hacia una vida con dignidad, una
propuesta en la que el centro sea el hombre y su integridad como persona.
Nada
mas alejado de esto seria definir una estrategia electoral o un candidato a
presidente de la Nación sin antes consignar la propuesta, sin enunciar
previamente las líneas de gobierno que desarrollaremos para generar las
condiciones de bienestar en la vida cotidiana, y cual es la participación del
partido en esto. No podemos definir los candidatos y adaptar la plataforma a
ellos, sino que debemos establecer nuestra propuesta y luego se adaptarán a
ella nuestros candidatos.
Discutir
solo alianzas y candidatos es un error, porque además de ser extemporáneas e
inadecuadas son el principal obstáculo que tenemos para discutir los
problemas de la Republica Argentina. Si de candidaturas o alianzas se trata,
en nuestra calidad de radicales, debemos ser radicales al afirmar que el
Gobierno Nacional pretende asfixiarnos, para hacer desaparecer el ultimo
partido político que existe en el país, el último bastión de la democracia
de partidos, el más fuerte obstáculo a su objetivo de destrucción de este
sistema. Kirchner solo busca la construcción de una hegemonía unipersonal,
la consolidación de un gobierno a través del populismo, el ensanchamiento de
la brecha entre pobres y ricos, los negocios de los amigos del poder. Los
radicales nos oponemos enfáticamente a esto porque es una forma de
autoritarismo y corrupciónque
atenta contra la democracia con sentido social, la libertad y la igualdad de
oportunidades.
La
“concertación” de Kirchner busca debilitar nuestro partido, disminuir
nuestra capacidad de intervención política y anular nuestra estrategia
nacional, porque trata de seducir a dirigentes radicales para embarcarlos en
un proyecto que no tiene nada que ver con el radicalismo ni con nuestro
proyecto de país.
La
propuesta de llevar a Lavagna como candidato y participar de un “polo
centroprogresista”, apela a nuestras convicciones republicanas frente al
autoritarismo actual. El argumento falaz de que nuestros límites son solo la
derecha y el gobierno, busca habilitar conversaciones con otros sectores, como
el que responde al ex presidente Eduardo Duhalde, con el cual nos hemos
enfrentado en 1999 por considerarlo en las antípodas de nuestro pensamiento.
Los
jóvenes del partido estamos convencidos de que los radicales debemos discutir
una estrategia electoral que nos contenga a todos, sin claudicar en la
adversidad, sin caer en el posibilismo electoral, fortaleciéndonos en las
gestiones locales y provinciales para aprovechar nuestro poder territorial y
definiendo una estrategia local sin desentendernos del proyecto nacional de la
UCR,a los fines de
compatibilizar las necesidades de cada distrito y trabajar en sinergia para un
candidato Radical. No nos oponemos a la construcción de un espacio con otras
fuerzas políticas, siempre que sea con actores que compartan nuestra concepción
de Estado, nuestros valores, principios y sobre todo la plataforma electoral
de la UCR. Debemos marcar una clara línea de conducta partidaria, realizando
estrategias coherentes con nuestros principios y sin olvidarnos que somos una
fuerza nacional.
Seguiremos
debatiendo, el partido lo necesita, este Comité Provincia va a colaborar en
este sentido. Todos debemos debatir los grandes temas de la República.
Intentaremos con nuestras acciones y decisiones incidir en la toma final de
posiciones del partido, reconociendo la importancia de aceptarnos con
diferencias, sin miedo a admitir el juego de las mayorías y minorías,
entendiendo que este partido fue quien trajo la democracia al pais, no porque
le tocó hacerlo, sino porque practica la democracia como mecanismo natural de
su proceder.
Estamos
convencidos que la Juventud Radical, con su fuerza, sus convicciones y sus
propuestas, tiene mucho radicalismo para darle al país y a las generaciones
venideras.
NO
QUEREMOS UN NUEVO RADICALISMO, QUEREMOS MUCHO MAS RADICALISMO.
Córdoba,
27 de julio de 2006, Sesión Plenaria del Comité Provincia