"No queremos un nuevo RADICALISMO, queremos mucho mas RADICALISMO"
 

-==Informe de la Juventud Radical julio-2006==-

LA ESTRATEGIA ES EL RADICALISMO

 

Documento político del Comité Provincial de la Juventud Radical de Córdoba en relación a las estrategias de alianzas nacionales. 

En algunos días más, la Convención Nacional del partido se reunirá para analizar las estrategias a llevar adelante en esta intrincada situación política que vive. Esto sucede mientras el Presidente de la Nación, Nestor Kirchner, ha convocado a la dirigencia de las distintas fuerzas políticas del país a una “concertación, es decir a la integración de un espacio político electoral más amplio que el del partido de gobierno. Mientras tanto, otros sectores del radicalismo se oponen a ambos marcos de alianzas y plantean otras alternativas.

Ante esta realidad, es un deber de la Juventud Radical de Córdoba sumarse al debate expresando su posición en forma clara y contundente, pero con la responsabilidad que implica contener todas las expresiones de la militancia.

No se puede confundir la estructura partidaria con el Radicalismo. El Radicalismo es una forma de vida, una elección, un camino de principios y valores, que se vive desde cualquier lugar y no necesariamente desempeñando funciones en la conducción orgánica partidaria o en el gobierno del Estado. El Radicalismo es un proyecto de Nación, una propuesta de sociedad con justicia, con dignidad, con igualdad de oportunidades, con libertad. El partido es la organización del Radicalismo, el instrumento que tenemos los radicales para cambiar la sociedad, para llegar al Estado y  transformar la realidad.

El Partido y el Radicalismo tienen reglas a cumplir. El partido tiene una Carta Orgánica Partidaria y el radicalismo tiene una doctrina. Solo basta con recorrer algún documento histórico para reconocer el camino de valores y principios que nos dejaron como legado y espejo nuestros próceres. El radicalismo es la firme convicción de que el ejercicio de la política no entra en conflicto con los valores éticos, sino que por el contrario, las acciones éticas conducen a resultados eficaces para el bien común.

Nuestro deber es ser radicales por conducta y no por herencia. Debemos defender los principios del radicalismo sin claudicar ante la adversidad, no honramos a nuestros próceres simplemente triunfando electoralmente o exaltando nuestros símbolos, sino actuando conforme a los valores y principios que ellos nos legaron. No podemos resignarnos a creer que somos los mejores en nombre de nuestros próceres, sin hacer nada para cambiar la realidad; tenemos que decidirnos a ejercer nuestra función como generación y actuar en consecuencia. Somos los que circunstancialmente ocupamos un lugar en este centenario partido y venimos a tratar de allanarle el camino a nuestro pueblo, para que logremos entre todos el tan ansiado fin noble, de vivir con dignidad.

Nuestra responsabilidad es opinar siendo fiel a nuestras convicciones, con la consecuente representatividad orgánica que nos exige el rol de jóvenes de la UCR, sin traicionar las premisas de nuestra doctrina partidaria. Estas han sido nuestras consideraciones al momento de sentar posición.

Creemos firmemente que en política no se hace lo que se puede, no se hace lo que se quiere, se hace lo que se debe.

Los jóvenes radicales no vamos a privilegiar los resultados electorales del 2007 ni del 2011. Nuestra preocupación no es cortoplacista ni resultadista. Nuestro deber es construir y consolidar un partido político para los próximos 20 años, ese es nuestro objetivo fundamental. Necesitamos preservar el instrumento que Alem creó para la causa del radicalismo, necesitamos preservar el Partido para el futuro. Esto se debe dar sin claudicar en un solo punto de la doctrina radical, diseñar una estrategia que marque el rumbo a seguir y comprometerse a llevarla a cabo.

La reconstrucción del partido no pasa por obtener mejores resultados electorales, sino por retornar a nuestros principios, renovar el vínculo con la gente, recuperar nuestra credibilidad. Esta gesta que debemos iniciar requiere de tres herramientas. En primer lugar el legado histórico y doctrinario del radicalismo, sus valores, los próceres del partido y el ejemplo de sus gestiones. En segundo lugar, debemos aprender de nuestra historia reciente, los logros y fracasos electorales, el acompañamiento y el rechazo de la sociedad a nuestras propuestas, las realizaciones y los errores de nuestras gestiones públicas. En tercer lugar, debemos elaborar una estrategia a partir de los espacios de gestión publica con los que se cuenta en el territorio nacional y provincial, conducidos por hombres y mujeres de la UCR.

Aceptando estas premisas, el Radicalismo debe discutir en su seno, y desde allí, divulgar nuestro pensamiento a la sociedad toda. Debemos afirmar nuestro rol opositor, que es denunciar lo que se hace mal en el gobierno, pero también fijar postura con respecto a temas de la actualidad y proponer lo que se debe hacer para cambiar la realidad cotidiana. Nuestros conciudadanos deben saber que pueden contar con un partido político capaz de gobernar y de crear las condiciones de vida para el bien común y el bienestar general.

Los jóvenes radicales no somos espectadores de este proceso, sino que por el contrario, estamos resueltos a participar de la creación de la estrategia política, a ponerla en marcha y protagonizar su ejecución. Vamos a intervenir en el debate para que las bases programáticas de la propuesta no sean otras que las de allanarle a nuestro pueblo el camino hacia una vida con dignidad, una propuesta en la que el centro sea el hombre y su integridad como persona.

Nada mas alejado de esto seria definir una estrategia electoral o un candidato a presidente de la Nación sin antes consignar la propuesta, sin enunciar previamente las líneas de gobierno que desarrollaremos para generar las condiciones de bienestar en la vida cotidiana, y cual es la participación del partido en esto. No podemos definir los candidatos y adaptar la plataforma a ellos, sino que debemos establecer nuestra propuesta y luego se adaptarán a ella nuestros candidatos.

Discutir solo alianzas y candidatos es un error, porque además de ser extemporáneas e inadecuadas son el principal obstáculo que tenemos para discutir los problemas de la Republica Argentina. Si de candidaturas o alianzas se trata, en nuestra calidad de radicales, debemos ser radicales al afirmar que el Gobierno Nacional pretende asfixiarnos, para hacer desaparecer el ultimo partido político que existe en el país, el último bastión de la democracia de partidos, el más fuerte obstáculo a su objetivo de destrucción de este sistema. Kirchner solo busca la construcción de una hegemonía unipersonal, la consolidación de un gobierno a través del populismo, el ensanchamiento de la brecha entre pobres y ricos, los negocios de los amigos del poder. Los radicales nos oponemos enfáticamente a esto porque es una forma de autoritarismo y corrupción  que atenta contra la democracia con sentido social, la libertad y la igualdad de oportunidades.

La “concertación” de Kirchner busca debilitar nuestro partido, disminuir nuestra capacidad de intervención política y anular nuestra estrategia nacional, porque trata de seducir a dirigentes radicales para embarcarlos en un proyecto que no tiene nada que ver con el radicalismo ni con nuestro proyecto de país.

La propuesta de llevar a Lavagna como candidato y participar de un “polo centroprogresista”, apela a nuestras convicciones republicanas frente al autoritarismo actual. El argumento falaz de que nuestros límites son solo la derecha y el gobierno, busca habilitar conversaciones con otros sectores, como el que responde al ex presidente Eduardo Duhalde, con el cual nos hemos enfrentado en 1999 por considerarlo en las antípodas de nuestro pensamiento.

Los jóvenes del partido estamos convencidos de que los radicales debemos discutir una estrategia electoral que nos contenga a todos, sin claudicar en la adversidad, sin caer en el posibilismo electoral, fortaleciéndonos en las gestiones locales y provinciales para aprovechar nuestro poder territorial y definiendo una estrategia local sin desentendernos del proyecto nacional de la UCR,  a los fines de compatibilizar las necesidades de cada distrito y trabajar en sinergia para un candidato Radical. No nos oponemos a la construcción de un espacio con otras fuerzas políticas, siempre que sea con actores que compartan nuestra concepción de Estado, nuestros valores, principios y sobre todo la plataforma electoral de la UCR. Debemos marcar una clara línea de conducta partidaria, realizando estrategias coherentes con nuestros principios y sin olvidarnos que somos una fuerza nacional.

Seguiremos debatiendo, el partido lo necesita, este Comité Provincia va a colaborar en este sentido. Todos debemos debatir los grandes temas de la República. Intentaremos con nuestras acciones y decisiones incidir en la toma final de posiciones del partido, reconociendo la importancia de aceptarnos con diferencias, sin miedo a admitir el juego de las mayorías y minorías, entendiendo que este partido fue quien trajo la democracia al pais, no porque le tocó hacerlo, sino porque practica la democracia como mecanismo natural de su proceder.

Estamos convencidos que la Juventud Radical, con su fuerza, sus convicciones y sus propuestas, tiene mucho radicalismo para darle al país y a las generaciones venideras.

 

NO QUEREMOS UN NUEVO RADICALISMO, QUEREMOS MUCHO MAS RADICALISMO.

 

Córdoba, 27 de julio de 2006, Sesión Plenaria del Comité Provincia

de la Juventud Radical.

 

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